jueves, 1 de noviembre de 2012

masticando bronca



supongo que hay días en los que nada nos viene bien.
en realidad son momentos, porque estar mal todo un día entero me suena como a mucho.
momentos en los que estamos re calientes.
enojados con nosotros mismos.
por diferentes motivos o por alguno en especial, da igual.
tenemos esas ganas locas de volver atrás pero nos da tanta bronca no poder hacerlo.
hasta que encontramos eso que nos neutraliza y nos damos cuenta que el motivo por el cual estamos enojados es una boludes. 
que post más choto.





no sé por qué me gustan tantos los títulos con gerundio.

Out of control on my own trying to find my way back
How did I end up here?





lunes, 8 de octubre de 2012

El gran árbol de Caras Galadhon





Se quedaron algunos días en Lothlórien, o por lo menos eso fue lo que ellos pudieron decir o recordar más tarde. Todo el tiempo que estuvieron allí brilló el sol, excepto en los momentos en que caía una lluvia suave que dejaba todas las cosas nuevas y limpias. El aire era fresco y dulce, como si estuviesen a principios de la primavera, y sin embargo sentían alrededor la profunda y reflexiva quietud del invierno. Les pareció que casi no tenían otra ocupación que comer y beber y descansar y pasearse entre los árboles; y esto era suficiente.
No habían vuelto a ver al Señor y a la Dama y apenas conversaban con el resto de los elfos, pues eran pocos los que hablaban otra cosa que la lengua silvana. Haldir se había despedido de ellos y había vuelto a las defensas del norte, muy vigiladas ahora luego que la Compañía había traído aquellas noticias de Moria. Legolas pasaba muchas horas con los Galadrim y luego de la primera noche ya no durmió con sus compañeros, aunque regresaba a comer y hablar con ellos. A menudo se llevaba a Gimli para que lo acompañara en algún paseo y a los otros les asombró este cambio.
Ahora, cuando los compañeros estaban sentados o caminaban juntos, hablaban de Gandalf y todo lo que cada uno había sabido o visto de él les venía claramente a la memoria. A medida que se curaban las heridas y el cansancio del cuerpo, el dolor de la pérdida de Gandalf se hacía más agudo. A menudo oían voces élficas que cantaban cerca y eran canciones que lamentaban la caída del mago, pues alcanzaban a oír su nombre entre palabras dulces y tristes que no entendían.
Mithrandir, Mithrandir, cantaban los elfos, ¡oh Peregrino Gris! Pues así les gustaba llamarlo. Pero si Legolas estaba entonces con la Compañía no les traducía las canciones, diciendo que no se consideraba bastante hábil y que para él la pena estaba aún demasiado cerca y era un tema para las lágrimas y no todavía para una canción.
Fue Frodo el primero que expresó su dolor en palabras titubeantes. Pocas veces sentía el impulso de componer canciones o versos; aun en Rivendel había escuchado y no había cantado él mismo, aunque recordaba muchas cosas de otros. Pero ahora sentado junto a la fuente de Lórien y escuchando las voces de los elfos que hablaban de Gandalf, se le ocurrió una canción que a él le parecía hermosa, pero cuando trató de repetírsela a Sam sólo quedaron unos fragmentos, apagados como un manojo de flores marchitas.



 http://www.lacompania.net/gallery/albums/userpics/gran_arbol_de_Caras_Galadhon.jpg